Los fuerte aguaceros registrados han dejado en claro la falta de mantenimiento al drenaje y obras inconclusas en Tultitlán y municipios aledaños, generando emergencias para la población donde el sistema de desagüe es insuficiente, como fue en la estación Cuayiamil y otras comunidades donde la alcaldesa Ana María Castro Fernández se sale por la tangente en su solución, manifestando que no cuenta con los recursos para atender dicha demanda.
No es la primera vez que la presidenta municipal encubra sus deficiencias ya que las manifestaciones y demandas de parte de la ciudadanía son recurrentes.
Así como por los actos de nepotismo y corrupción tanto de familiares y servidores públicos que están dentro de la nómina del Ayuntamiento, los cuales a quienes les han detectado irregularidades en el manejo de los recursos públicos.
Es tal la situación que desde el año pasado Castro Fernández fue señalada por otorgar contratos públicos bajo esquemas cuestionables, como asignaciones directas o supuestas licitaciones con un solo postor, por un monto que superior a los 72 millones de pesos.
Y aun cuando el presupuesto aumento a 2 mil 712 millones 757 mil 368.69 pesos en este año, los deterioros en vialidades, falta de agua, inseguridad aumenta, dejando en el esquema de balance entre ingresos proyectados y gasto programado incertidumbre.
Ya que de acuerdo con la estructura financiera municipal, una parte relevante del gasto se destina a servicios personales, operación administrativa y mantenimiento de servicios públicos.
La propia alcaldesa Castro Fernández asegura que su aplicación se realiza conforme a los programas anuales aprobados por el Cabildo, y su calendarización y ejecución del gasto permitirán evaluar, durante el ejercicio fiscal, el avance de las acciones previstas en el municipio, lo cual deja mucho que desear pues hay casos de obras que se iniciaron, pero no se han concluido o están a medias.
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